Las apuestas de Woodhouse y Drew

En ocasiones, el mundo nos deja historias de lo más rocambolescas, historias en las que aficionados se convierten en deportistas o viceversa, triángulos amorosos entre gente de un mismo gremio deportivo o, también, intercambios de papeles entre unos y otros en los que acabamos sin saber si uno es deportista, aficionado, protagonista de la prensa rosa o lo que realmente es. A continuación vamos a contar dos historias en las que dos deportistas, cada uno con su historia y siempre de forma legal, se pasaron de un lado (el del deporte) al otro lado que habitamos muchos de nosotros: el de las apuestas deportivas.

Boxeador, futbolista y, por encima de todo, ganador

Curtis Woodhouse nació en la pequeña población de Beverly, condado de Yorkshire, allá por el año 1980. De raza negra, con los años confesaría que durante su juventud fue insultado y vejado por el color de su piel en multitud de ocasiones y que, debido a ello, el joven Woodhouse estuvo involucrado en más de 100 peleas callejeras. Casi nada.

Sin embargo, algo cambió en la vida del bueno de Curtis: el fútbol. Cuando tan sólo contaba con 17 años, este inglés fichó por el Sheffield United, equipo en el que militó durante cuatro años, y a cambio de un millón de libras recaló cuatro años después en el mítico Birmingham City. Hasta 2006, Woodhouse fue protagonista de una carrera de jornalero del fútbol atravesando diferentes categorías del fútbol inglés. Fue en ese año cuando, además del fútbol, el mediocentro inglés intentó probar suerte en el otro deporte que le había fascinado desde pequeño: el boxeo. Una corta carrera que, por desgracia, acabó al ser imputado por un delito de amenazas y agresiones a un agente de la policía británica. El sueño se había esfumado y Curtis volvió al fútbol.

Pese a todo, cuando la esperanza ya parecía haberse esfumado, Woodhouse volvió a los cuadriláteros. Y vaya si lo hizo. En el año 2014, el ya exjugador de fútbol se proclamó campeón británico del peso welter tras una pelea a 12 asaltos. Y lo mejor de toda la historia es que, al parecer, el exjugador y exfutbolista inglés se agenció la cifra de 250.000 libras por una apuesta que había hecho años atrás a favor de que algún día ganaría un título nacional de boxeo. Todo un ejemplo de confianza en uno mismo.

Ahora, el bueno de Curtis es el entrenador de un equipo conocido como el Hull United, que compite en la novena categoría inglesa. Por lo que parece, en su nueva faceta no tiene tanto éxito como en las anteriores, pero a ver quién le va a decir a Curtis que no puede ser bueno a algo.

¿Que apuesten por ti? No, mucho mejor que seas tú la que apuestes

En 2014, la por aquel entonces heptatleta británica Karla Drew estaba más cerca de convertirse en una persona por la que la gente se jugaría su dinero que en otra que viviese de las apuestas. Drew, al fin y al cabo, se dedicaba al deporte profesionalmente y esto, en condiciones normales, suele ser algo excluyente para dedicarse a las apuestas.

A finales de ese año, la británica realizó una apuesta combinada a partidos de fútbol amistosos (unos 15) que resultó tener una cuota de 10.000 euros. En lo que parecía algo imposible, los resultados se fueron dando, unos cuantos goles cayeron en los últimos minutos de los encuentros y el milagro de Drew se produjo: Panamá empató frente a Canadá y la atleta se llevó nada más y nada menos que 62.000 euros. Moraleja: no te cierres las puertas, cualquier cosa en este mundo se te puede dar bien.