El Leicester saquea los fondos de apuestas

Al final, el sueño se acabó cumpliendo y el Leicester City se proclamó, contra todo pronóstico, como campeón de una Premier League 2016 infestada de estrellas, millones y rutilantes plantillas, pero con la casualidad de que ninguna de ellas fue capaz de tumbar en los 38 partidos de liga regular al flamante nuevo campeón inglés. Esta ciudad, de menos de 300.000 habitantes y que podrá disfrutar este verano del primer gran título deportivo de su historia, tuvo, además, unos cuantos motivos más para justificar su alegría los próximos veces. De hecho, los motivos son más bien 47: el número de personas que apostaron a principio de temporada a la victoria liguera del conjunto de Leicester.

Y es que, aunque quizás no sean los 47 apostantes naturales de esta ciudad de los Midlands, lo cierto es que unos cuantos de ellos sí lo son. Como lo era, por ejemplo, la persona que apostó 50 libras (unos 64 euros) a que su equipo del alma levantaría el título al final de la temporada. La (en su momento) alocada apuesta, le podría haber reportado al aficionado en particular la cifra de 250.000 libras (323.000 euros), toda una fortuna para él y una sangría para la compañía de apuestas, Ladbrokes, que decidió ofrecerle un trato allá por el mes de febrero: 93.000 euros a cambio de que deshiciese su apuesta de aquella cuando el título del Leicester, aunque aún lejano, ya se podía comenzar a intuir. El cliente en cuestión de la casa de apuestas, del que no se ha desvelado la identidad, aceptó finalmente la oferta de Ladbrokes y vendió su apuesta, aunque no con ello, ni mucho menos, se acabó el terremoto que el Leicester City ha provocado en las casas de apuestas.

En total, las casas de apuestas han tenido que desembolsar 13 millones de euros para desembolsar el total de las apuestas que se hicieron a principio de temporada en pro de la victoria del equipo entrenado por Claudio Ranieri. De entre esos 47 apostantes, 23 llegaron a un acuerdo con sus respectivos corredores y casas de apuestas online para pactar una suma por vender su apuesta, pero los otros 24 se mantuvieron fieles a ella hasta el final. “La victoria del Leicester puede ser el mayor desastre en la historia de las apuestas; sería el peor resultado para nosotros y el mayor desembolso realizado en pagos”, afirmó en su momento, semanas antes de la consecución del título, Alex Donohue de la Oficina de Presa y RRPP de Ladbrokes.

Ahora, la alegría en la pequeña ciudad inglesa, uno de los ejemplos más claros del mestizaje actual del país (conviven grandes comunidades blancas, hindúes y muslmanas) y la ciudad con el segundo crecimiento más rápido de Inglaterra, está de noble enhorabuena. Una, por el título conseguido y otra, por los millones de libras que en forma de apuestas cayeron por sus calles.